08-07-2026 | FCR Law, Noticias
En un entorno empresarial cada vez más global, regulado y dinámico, el rol de compliance se ha convertido en un pilar fundamental para la sostenibilidad y la reputación de las organizaciones. Esto es especialmente cierto en industrias altamente complejas como el transporte aéreo, donde las compañías operan en múltiples jurisdicciones, interactúan con diversos actores y enfrentan desafíos regulatorios y operacionales de gran escala.
En esta entrevista conversamos con la Chief Compliance Officer del grupo LATAM, Rogeria Gieremek, quien cuenta con una sólida trayectoria en el mundo del compliance corporativo. Desde Brasil, donde reside, Rogeria lidera la estrategia de compliance del grupo de aerolíneas más importantes de la región, impulsando una cultura de integridad en una organización con presencia internacional.
A lo largo de esta conversación, Rogeria reflexiona sobre su trayectoria profesional, los principales riesgos y desafíos que enfrenta hoy la industria aérea, y cómo el compliance puede contribuir estratégicamente al desarrollo sostenible del negocio.
¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional y qué te motivó a desarrollarte en el ámbito del compliance?
Mi trayectoria profesional vino del mundo del Derecho, que me encanta desde niña. Después de trabajar por casi 25 años como abogada corporativa (siempre lidiando con temas preventivos), en 2009 descubrí el compliance, el cual de inmediato me encantó.
Hasta 2011 me desempeñé en ambos frentes de trabajo, hasta que fui invitada a desarrollar un departamento independiente de compliance en la multinacional para la cual trabajaba hacía 10 años. En ese momento, decidí que esa sería mi vida.
La posibilidad de servir a una empresa y, al mismo tiempo, hacer algo muy bueno para la sociedad fue un motivador muy potente para mí. Todos los días me despierto con ganas de hacer más y mejor, ¡siempre!
A lo largo de tu carrera has acumulado una amplia experiencia en el área. En perspectiva, ¿cuáles han sido los hitos o aprendizajes más importantes que han marcado tu desarrollo como líder de compliance?
De verdad que se aprende algo nuevo todos los días trabajando en compliance, pero lo que más me marcó fue la necesidad de analizar cada hecho de manera objetiva, porque muchas veces algo parece extremadamente grave y termina siendo algo muy sencillo; lo contrario también: algo puede mostrarse bastante liviano y, después, se percibe que lo que parecía algo simple al inicio podría tener el potencial de convertirse en algo más grave.
Entonces, en cualquier caso, se deben investigar los temas en detalle y con mucha seriedad, sin ideas preconcebidas y con la mente abierta. La escucha activa y el análisis a los detalles son claves para una revisión comprensiva. Es importante permitir que todas las personas expliquen su postura de hechos detalladamente y que la documentación completa sea recopilada y revisada. Y eso hace total diferencia en los análisis.
Actualmente te desempeñas como Chief Compliance Officer del grupo LATAM Airlines. ¿Cómo describirías el rol del compliance en una organización tan compleja y global como una aerolínea?
Independientemente de ser una aerolínea o una escuela, compliance es hacer lo correcto, ¡siempre! No hay otra opción. Una vez establecido ese criterio general, viene todo lo demás. Obviamente que organizaciones complejas demandan programas robustos y muy bien estructurados. Pero, en primer lugar, viene la formación de la cultura de compliance. Una vez alcanzado este hito, todo lo demás viene como consecuencia directa.
El sector aéreo opera en múltiples jurisdicciones y bajo regulaciones muy diversas. ¿Cuáles son los principales desafíos que implica gestionar un programa de compliance en un entorno globalizado?
Nadie logra hacer nada solo. Siempre es necesario tener una estructura de apoyo en los diversos países, con conocimiento de las leyes y de los hábitos locales, para permitir esa gestión de manera eficaz.
Los sistemas informáticos y la Inteligencia Artificial son poderosos aliados en esa tarea, para facilitar el intercambio de informaciones e impresiones sobre los diversos temas de compliance conforme la geografía.
La relación con terceros —como proveedores, socios comerciales y agentes— suele ser un punto crítico en muchos programas de cumplimiento. ¿Cómo se aborda este riesgo dentro de LATAM?
Hay que tener procesos suficientemente robustos para la contratación de terceros, que incluyan, pero no se limiten, a la realización de due diligence previo, la documentaciónn e información adicional solicitada a ellos, un firme control respecto a los Third Party Intermediaries (o sea, aquellos terceros que tienen poder de representación del contratante de cara al poder público), entre otros. Ese seguimiento riguroso es necesario para asegurar que se contraten, como regla general, solamente terceros serios que respeten las leyes y los programas de compliance aplicables.
En los últimos años, la tecnología y la digitalización han transformado profundamente la industria. ¿Qué impacto han tenido estos cambios en la gestión del compliance?
La automatización digital de todo lo que sea posible, en forma responsable, puede ser una herramienta muy potente para el compliance. Por ejemplo, redacción de documentos, ofrecer acceso ordenado y fácil a normas y políticas para que cualquier empleado o colaborador pueda consultar, cruce de datos de proveedores con empleados para mitigar potenciales conflictos de interés no declarados, entre otros.
Otro aspecto clave de una empresa es su cultura organizacional. ¿Qué estrategias consideras más efectivas para fortalecer una cultura de integridad dentro de una compañía con miles de colaboradores y presencia internacional?
Todo lo que implica un cambio cultural debe ser planificado a largo plazo. La estrategia adoptada es siempre hablar de compliance por parte de la alta administración (tone at the top), tener publicaciones y campañas periódicas sobre el tema, así como desarrollar programas en los que puedan participar más colaboradores como embajadores de compliance.
En tu experiencia, ¿qué rol juega el liderazgo de la alta dirección en el éxito de un programa de compliance?
El rol del liderazgo es fundamental. Un programa de compliance que no tenga un efectivo tone at the top es débil. Todos los empleados y colaboradores deben conocer las políticas y procedimientos internos de una organización. De los líderes se espera aún más: la expectativa es que lideren basados en los conceptos de integridad y que defiendan siempre que la única opción en la toma de decisiones es hacer lo correcto.
En un entorno empresarial cada vez más dinámico y regulado, ¿cómo logra el área de compliance equilibrar el control de riesgos con la necesidad de mantener la agilidad del negocio?
Control de riesgos y agilidad a veces no son incompatibles. Sin embargo, con esfuerzo sí es posible realizar tareas complejas con rapidez, seguridad jurídica y cumplimiento a las normas internas. La Inteligencia Artificial actúa como auxiliar en esos procesos, permitiendo una verificación, no solamente de una muestra, sino de la totalidad de transacciones, mediante parámetros preestablecidos, asegurando eficiencia.
Mirando al futuro, ¿qué tendencias o riesgos emergentes crees que marcarán la agenda del compliance en la industria aérea en los próximos años?
En los últimos 20 años, la agenda de compliance viene ampliándose de manera muy clara, inicialmente añadiendo los conceptos de privacidad y protección de datos, ESG (medioambiente, social y gobernanza) y, más recientemente, los de Inteligencia Artificial. Todo eso como una sumatoria, manteniéndose el scope anterior. Así es que, para el futuro, todos esos temas van a mantenerse cada vez más presentes, sobre todo respecto a la IA generativa.
A partir de tu experiencia profesional, ¿qué consejos les darías a quienes están comenzando o desean desempeñarse en el mundo del compliance?
Mis consejos son: estudie mucho y siempre, desarrolle habilidades de comunicación y de escuchar activamente. Además, es importante mantenerse actualizado en los temas relativos a la Inteligencia Artificial generativa y sus aplicaciones. Hablar inglés y otros idiomas es crítico para entender en profundidad las leyes internacionales y su potencial impacto extraterritorial.
08-06-2026 | FCR Law, Opinión
Por Carolina Coelho, Sr. Director Compliance LATAM & Japan en BioMarin Pharmaceutical, Brasil.
En muchos contextos corporativos, el concepto de Compliance aún se reduce con frecuencia a la adhesión estricta a leyes, normas y políticas internas. Cumplir reglas, en este sentido, sería sinónimo de actuar correctamente. Sin embargo, esta visión, aunque esencial, es insuficiente. El verdadero papel del profesional de Compliance va más allá de la aplicación literal de las normas: exige una interpretación crítica, anclada en principios más amplios de ética e integridad.
Las normas no surgen en el vacío. Se crean para abordar riesgos específicos, muchas veces en contextos determinados y, por ello, tienen limitaciones intrínsecas. Cuando se aplican de forma mecánica, sin considerar su propósito, pueden generar distorsiones e incluso resultados contrarios a los que pretendían evitar.
Es aquí donde el Compliance evoluciona de una función técnica a una función interpretativa. El profesional no debe limitarse a preguntar “¿esto está permitido?”, sino también “¿esto es correcto?”. Este cambio de perspectiva implica comprender el espíritu de la norma y evaluar si su aplicación práctica, en un escenario determinado, preserva la integridad del sistema y promueve la justicia.
Esto no significa, en absoluto, relativizar principios fundamentales. Existen límites no negociables —como aquellos relacionados con el soborno, la corrupción o el fraude— cuya violación jamás encuentra justificación. Sin embargo, existe una amplia gama de situaciones en las que reglas, creadas para contextos específicos, se aplican indistintamente, generando dilemas éticos relevantes.
Un ejemplo ilustrativo puede observarse en políticas rígidas relacionadas con interacciones con profesionales de la salud existentes en la industria farmacéutica. Aunque son esenciales para mitigar riesgos de influencia indebida, su aplicación excesivamente restrictiva puede, en determinados casos, limitar el acceso a información científica relevante o dificultar la colaboración en investigaciones legítimas. El resultado puede ser paradójico: en nombre del cumplimiento, se compromete el avance científico o el interés del paciente.
En este contexto, el papel de Compliance es justamente equilibrar los riesgos, siempre guiado por principios. Se trata de reconocer que la letra de la norma no agota su interpretación y que las decisiones verdaderamente responsables requieren análisis contextual, criterio y valentía institucional.
El Compliance, en su esencia, no es un ejercicio de cumplimiento automático, sino de juicio ético. Los profesionales del área están siendo cada vez más llamados a actuar como guardianes de la integridad, no solo como aplicadores de reglas. Esto exige madurez, independencia y, sobre todo, un compromiso continuo con el propósito mayor de las organizaciones: actuar de manera justa, transparente y responsable.
Al final, la pregunta que debe guiar nuestras decisiones no es solo si estamos “en cumplimiento”, sino si realmente estamos haciendo lo correcto.
Carolina Coelho, Sr. Director Compliance LATAM & Japan en BioMarin Pharmaceutical, Brasil


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09-03-2026 | FCR Law, Noticias, Opinión
Por Victor Alota, coordinador global de Compliance en Braskem, Brasil
Actualmente se habla mucho sobre la modernización de la función del Compliance con el uso de la inteligencia artificial: nuevas tecnologías, regulaciones más sofisticadas, indicadores cada vez más precisos y marcos globales. Indudablemente, es imposible pensar en avances reales en el área sin herramientas capaces de ampliar nuestra visión de riesgo y automatizar análisis.
Aun así, existe un aspecto determinante —y, muchas veces, subestimado— para la efectividad de cualquier programa: la capacidad del área de Compliance de comprender la vida real de la empresa.
No esa empresa que aparece en los informes o la que se ve desde las oficinas climatizadas. Sino la empresa que existe en el suelo de fábrica, en las operaciones, en los turnos y en las urgencias. Cuando el Compliance no observa esta realidad de cerca, el área pasa a ser percibida como un órgano apartado, burocrático e incapaz de comprender las dificultades de quienes están en la primera línea. Ese distanciamiento erosiona la credibilidad y destruye la eficacia del programa.
La paradoja es evidente. Se crean políticas sin conocer el contexto y se diseñan entrenamientos desconectados de la práctica. El resultado: reglas que no funcionan, capacitaciones que no generan compromiso y comunicaciones que no dialogan con nadie.
La verdad es que no existe un Compliance efectivo lejos del negocio. Todo cambia cuando el profesional de Compliance va a la fábrica, conversa con los operadores y acompaña la rutina real. Allí comienza a comprender cómo se toman decisiones bajo presión, qué dilemas éticos emergen entre productividad y conformidad y cómo la cultura realmente se manifiesta.
Es equivocado pensar que la proximidad compromete la independencia. La independencia no es aislamiento. Es la capacidad de sostener principios precisamente por conocer profundamente los desafíos del negocio.
Esta comprensión permite calibrar directrices para que sean simples, aplicables y reales, evitando la burocracia excesiva y la cultura del miedo.
En este sentido, algunas corporaciones han comenzado a adoptar el modelo de Compliance Partner o Punto Focal de Compliance, un integrante del área con antigüedad y experiencia que se especializa en el negocio que acompaña. Orientado a los resultados, pero sin dejar de garantizar un entorno íntegro, ético y seguro.
Es tener los pies en el suelo y los ojos en la gobernanza.
Versión en portugués
O fim do Compliance de escritório: por que a eficácia mora no chão de fábrica?
Atualmente, muito se fala sobre a modernização da função de Compliance com o uso da Inteligência Artificial: novas tecnologias, regulações mais sofisticadas, indicadores cada vez mais precisos e frameworks globais. Indubitavelmente, é impossível pensar em avanços reais na área sem ferramentas capazes de ampliar nossa visão de risco e automatizar análises.
Ainda assim, existe um aspecto determinante — e, muitas vezes, negligenciado — para a efetividade de qualquer programa: a capacidade de Compliance compreender a vida real da empresa.
Não aquela empresa que aparece nos relatórios ou a vista dos escritórios climatizados. Mas a empresa que existe no chão de fábrica, nas operações, nos turnos e nas urgências. Quando Compliance não enxerga essa realidade de perto, a área passa a ser percebida como um órgão apartado, burocrático e incapaz de compreender as dores de quem está na linha de frente. Esse afastamento corrói a credibilidade e mata a eficácia do programa.
O paradoxo é evidente. Criam-se políticas sem conhecer o contexto e desenham-se treinamentos descolados da prática. O resultado, regras que não colam, treinamentos que não engajam, comunicações que não conversam com ninguém.
A verdade é que não existe Compliance efetivo longe do negócio. Tudo muda quando o profissional de Compliance vai à fábrica, conversa com operadores e acompanha a rotina real. Ali, ele passa a compreender como as decisões são tomadas sob pressão, quais dilemas éticos emergem entre produtividade e conformidade e como a cultura realmente se manifesta.
É equivocado pensar que a proximidade compromete a independência. Independência não é isolamento. É a capacidade de sustentar princípios justamente por conhecer profundamente os desafios do negócio.
Essa compreensão permite calibrar diretrizes para que sejam simples, aplicáveis e reais, afastando a burocracia excessiva e a cultura do medo.
Nesse sentido, algumas Corporações passam a adotar o modelo de Compliance Partner ou do Ponto focal de Compliance, um integrante da área de Compliance, com senioridade e experiência, que passa a se especializar no negócio que acompanha. Orientado aos resultados, mas sem deixar de atuar para a manutenção de um ambiente integro, ético e seguro.
É ter os pés no chão e os olhos na governança.
Victor Alota, Coordenador Global de Compliance da Braskem, Brasil

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27-10-2025 | FCR Law, Noticias
La reciente imposición de sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos a ministros del Supremo Tribunal Federal de Brasil, entre ellos Alexandre de Moraes, ha desencadenado una crisis diplomática que trasciende el ámbito político y afecta directamente al sector empresarial brasileño. En respuesta a las condenas de figuras políticas nacionales, Washington aplicó aranceles de hasta el 50% sobre una amplia gama de productos brasileños, golpeando sectores clave como el agro, la industria y la minería.
Estas medidas ya han provocado una caída significativa en las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, afectando a empresas que dependen de ese mercado. Productos como carne bovina, frutas, café, aeronaves, calzado, muebles, petróleo y acero figuran entre los más perjudicados. Se estima que los aranceles afectan más de 23 mil millones de dólares en exportaciones anuales, lo que representa una amenaza concreta para la competitividad de las empresas brasileñas en el escenario internacional.
Además de las barreras comerciales, existen riesgos financieros y reputacionales para las empresas que mantienen vínculos con autoridades sancionadas o que operan en mercados sensibles. Las sanciones pueden derivar en restricciones al uso del dólar, exclusión de sistemas financieros internacionales como SWIFT, y bloqueo de activos y contratos con socios estadounidenses. Ante este panorama, las áreas de Compliance deben actuar con rapidez y estrategia.
El rol del Compliance en este contexto es multifacético. En primer lugar, es esencial que las empresas monitoreen de forma constante las listas de sanciones internacionales, como las del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC), para evitar relaciones comerciales con partes sancionadas. La realización de procesos de due diligence profundos antes de cualquier asociación, adquisición u operación internacional se vuelve una práctica obligatoria.
Asimismo, es necesario reforzar los controles internos e implementar políticas claras de auditoría de transacciones internacionales, monitoreo de proveedores y clientes, y gestión de riesgos en operaciones que involucren tecnología o componentes estadounidenses. La capacitación de los equipos y la promoción de una cultura de integridad son fundamentales para que el Compliance sea percibido como un aliado estratégico, capaz de proteger a la empresa en tiempos de inestabilidad geopolítica.
La crisis actual demuestra que el Compliance no es solo una función regulatoria, sino una herramienta de resiliencia empresarial. En un escenario de alta volatilidad, cumplir con las normas significa sobrevivir. Las empresas brasileñas deben estar preparadas para enfrentar los impactos de las sanciones internacionales, no solo desde el punto de vista legal, sino también estratégico y operativo.
Más que nunca, el Compliance debe estar en el centro de las decisiones corporativas, actuando como guardián de la integridad, la reputación y la sostenibilidad del negocio. En tiempos de tensión diplomática y barreras comerciales, invertir en cumplimiento es invertir en continuidad.
Sanções dos EUA ao Brasil: Impactos Empresariais e o Papel do Compliance
A recente imposição de sanções por parte dos Estados Unidos a ministros do Supremo Tribunal Federal brasileiro, incluindo Alexandre de Moraes, gerou uma reação diplomática que ultrapassa o campo político e alcança diretamente o setor empresarial brasileiro. Em resposta às condenações de figuras políticas brasileiras, o governo norte-americano aplicou tarifas de até 50% sobre uma série de produtos brasileiros, afetando setores estratégicos como agronegócio, indústria e mineração.
Essas medidas já provocaram uma queda significativa nas exportações brasileiras para os EUA, com impacto direto sobre empresas que dependem desse mercado. Produtos como carne bovina, frutas, café, aeronaves, calçados, móveis, petróleo e aço estão entre os mais afetados. Estima-se que essas tarifas incidem sobre mais de 23 bilhões de dólares em exportações anuais, o que representa uma ameaça concreta à competitividade das empresas brasileiras no cenário internacional.
Além das barreiras comerciais, há riscos financeiros e reputacionais para empresas que mantêm relações com autoridades sancionadas ou operam em mercados sensíveis. As sanções podem resultar em restrições ao uso do dólar, exclusão de sistemas financeiros internacionais como o SWIFT, bloqueio de ativos e contratos com parceiros americanos. Isso exige uma resposta rápida e estratégica por parte das áreas de Compliance das empresas brasileiras.
O papel do Compliance nesse contexto é multifacetado. Em primeiro lugar, é essencial que as empresas monitorem continuamente listas de sanções internacionais, como as do Escritório de Controle de Ativos Estrangeiros (OFAC), para evitar negociações com partes sancionadas. A realização de due diligence aprofundada antes de qualquer parceria, aquisição ou operação internacional torna-se uma prática obrigatória, não apenas recomendável.
Além disso, é necessário reforçar os controles internos e implementar políticas claras de auditoria de transações internacionais, monitoramento de fornecedores e clientes, e gestão de riscos em operações que envolvam tecnologia ou componentes americanos. O treinamento das equipes e a promoção de uma cultura de integridade são fundamentais para que o Compliance seja visto como um aliado estratégico, capaz de proteger a empresa em tempos de instabilidade geopolítica.
A crise atual evidencia que o Compliance não é apenas uma função regulatória, mas uma ferramenta de resiliência empresarial. Em um cenário de alta volatilidade, conformidade significa sobrevivência. As empresas brasileiras precisam estar preparadas para lidar com os impactos das sanções internacionais, não apenas do ponto de vista jurídico, mas também estratégico e operacional.
Mais do que nunca, o Compliance deve estar no centro das decisões corporativas, atuando como guardião da integridade, da reputação e da sustentabilidade dos negócios. Em tempos de tensão diplomática e barreiras comerciais, investir em conformidade é investir na continuidade.
Fuentes / Fontes
https://valor.globo.com/brasil/noticia/2025/07/30/no-mesmo-dia-do-tarifao-e-das-sanes-contra-moraes-mauro-vieira-se-rene-com-marco-rubio.ghtml
https://valor.globo.com/politica/noticia/2025/07/30/governo-diz-que-sancoes-dos-eua-a-moraes-tem-motivacao-politica-justica-nao-se-negocia.ghtml
https://www.estadao.com.br/politica/escalada-crise-brasil-eua-tarifaco-visto-cassado-nprp/
https://www.reuters.com/graphics/TRUMP-TARIFFS/STEEL/gdpznwgdzpw/
https://www.reuters.com/graphics/USA-TRUMP/TARIFFS/movayyxzjva/
Victor Alota, Coordenador Global de Compliance en Braskem
15-09-2025 | FCR Law, Opinión
En América Latina, el área de Compliance ha evolucionado significativamente en los últimos años. Lo que antes era visto como una función reactiva y centrada en el cumplimiento normativo, hoy se posiciona como un eje estratégico que conecta ética, sostenibilidad, innovación y gobernanza. Esta transformación responde a un entorno regulatorio más complejo, a mayores exigencias de transparencia y a una creciente conciencia social sobre la integridad corporativa.
El profesional moderno de Compliance debe ir más allá del conocimiento normativo. Se espera que tenga visión estratégica, capacidad de liderazgo, habilidades analíticas y una comunicación efectiva. En América Latina, donde los marcos regulatorios varían entre países y los riesgos reputacionales son altos, el rol del profesional de cumplimiento se vuelve aún más crítico. La participación en procesos de monitoreo internacional, como los realizados por el Departamento de Justicia de EE.UU. (DOJ), demuestra la sofisticación técnica y diplomática que se requiere.
La integración entre Compliance y ESG (ambiental, social y gobernanza) se ha fortalecido en América Latina. Las empresas que adoptan prácticas sostenibles encuentran en el área de cumplimiento un aliado para monitorear cadenas de suministro, prevenir violaciones de derechos humanos y garantizar la transparencia en sus reportes corporativos. Esta sinergia refuerza la reputación y la resiliencia organizacional.
La transformación digital ha permitido que el Compliance sea más ágil y predictivo. Herramientas como inteligencia artificial, automatización de procesos, dashboards en tiempo real y RegTechs han revolucionado la forma en que se gestionan los riesgos. En América Latina, estas tecnologías están siendo adoptadas progresivamente, especialmente en sectores financieros e industriales.
El contexto latinoamericano presenta desafíos únicos para el Compliance: corrupción estructural en algunos sectores, falta de cultura ética consolidada, diversidad normativa entre países y presión de organismos internacionales por mayor transparencia. Por ello, el enfoque estratégico debe considerar el contexto local junto con estándares globales.
El Compliance ha dejado de ser solo un escudo contra sanciones. Es una plataforma de confianza, una herramienta de competitividad y un vehículo de transformación cultural. Las empresas que lo integran a su estrategia no solo cumplen con la ley: lideran con propósito y construyen organizaciones más éticas, sostenibles y resilientes.
Referencias Bibliográficas
- KPMG América Latina. (2023). Informe sobre la madurez del Compliance en la región.
- Deloitte LATAM & Pacto Global ONU. (2022). Integridad Corporativa en América Latina.
- (2021). Gobernanza y cumplimiento en América Latina: desafíos y oportunidades.
- Nunes, K. R. et al. (2025). Compliance y Gobernanza Corporativa: El rol del derecho en la gestión empresarial moderna.
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🇧🇷 O Compliance como Pilar Estratégico na América Latina
Na América Latina, a área de Compliance evoluiu significativamente nos últimos anos. O que antes era visto como uma função reativa e focada no cumprimento normativo, hoje se posiciona como um eixo estratégico que conecta ética, sustentabilidade, inovação e governança. Essa transformação responde a um ambiente regulatório mais complexo, a maiores exigências de transparência e a uma crescente consciência social sobre a integridade corporativa.
O profissional moderno de Compliance deve ir além do conhecimento normativo. Espera-se que tenha visão estratégica, capacidade de liderança, habilidades analíticas e comunicação eficaz. Na América Latina, onde os marcos regulatórios variam entre os países e os riscos reputacionais são elevados, o papel do profissional de compliance torna-se ainda mais crítico. A participação em processos de monitoramento internacional, como os realizados pelo Departamento de Justiça dos EUA (DOJ), demonstra a sofisticação técnica e diplomática exigida.
A integração entre Compliance e ESG (ambiental, social e governança) se fortaleceu na América Latina. As empresas que adotam práticas sustentáveis encontram na área de compliance um aliado para monitorar cadeias de suprimentos, prevenir violações de direitos humanos e garantir transparência em seus relatórios corporativos. Essa sinergia reforça a reputação e a resiliência organizacional.
A transformação digital permitiu que o Compliance se tornasse mais ágil e preditivo. Ferramentas como inteligência artificial, automação de processos, painéis em tempo real e RegTechs revolucionaram a forma como os riscos são gerenciados. Na América Latina, essas tecnologias estão sendo adotadas progressivamente, especialmente nos setores financeiro e industrial.
O contexto latino-americano apresenta desafios únicos para o Compliance: corrupção estrutural em alguns setores, ausência de uma cultura ética consolidada, diversidade normativa entre os países e pressão de organismos internacionais por maior transparência. Por isso, a abordagem estratégica deve considerar o contexto local juntamente com os padrões globais.
O Compliance deixou de ser apenas um escudo contra sanções. É uma plataforma de confiança, uma ferramenta de competitividade e um veículo de transformação cultural. As empresas que o integram à sua estratégia não apenas cumprem a lei: lideram com propósito e constroem organizações mais éticas, sustentáveis e resilientes.
Referências Bibliográficas:
- KPMG América Latina. (2023). Informe sobre a maturidade do Compliance na região.
- Deloitte LATAM & Pacto Global ONU. (2022). Integridade Corporativa na América Latina.
- CEPAL. (2021). Governança e compliance na América Latina: desafios e oportunidades.
- Nunes, K. R. et al. (2025). Compliance e Governança Corporativa: O papel do direito na gestão empresarial moderna.
Victor Alota, Coordenador Global de Compliance en Braskem
